4 razones que explican la obsesión del Estado Islámico por la decapitación

4 razones que explican la obsesión del Estado Islámico por la decapitación

Esta no es una práctica nueva ni exclusiva del grupo extremista. El imperio romano decapitaba ciudadanos y crucificaba a extranjeros.
Los revolucionarios franceses utilizaron la guillotina para decapitar oponentes y el uso de este artefacto se mantuvo vigente en Francia, hasta el año de 1977 (para ejecuciones). En la era colonial también se decapitaban a los criminales en Estados Unidos.
Una minoría extremista del Islam, en todo caso, parece ser el único grupo religioso que legitima la decapitación en el siglo 21 (millones de musulmanes moderados y pacíficos la condenan). En los años consecutivos al ataque del 11 de septiembre, varios grupos terroristas islámicos han circulado videos de decapitaciones. Entre las víctimas más tempranas estuvo el periodista Daniel Pearl (2002) y el empresario Nicholas Berg (2004).
¿En qué radica la obsesión de los terroristas islámicos por esta práctica, ya abolida en la mayoría de culturas del mundo?

1. La guerra psicológica como estrategia militar

El Estado Islámico utiliza su reputación terrorista para tratar disuadir a otras fuerzas militares —como la iraquí o la de otros países— de buscar una lucha frontal. Es una táctica de los grupos terroristas para generar miedo. Tal como señala The Telegraph, el miedo es un elemento fundamental en cualquier campaña de terror y el propósito es intimidar al enemigo. ¿Qué ejército o soldado querría enfrentarse al riesgo de una decapitación?

2. Hambre de atención y propaganda

Existen un sinnúmero de maneras de aterrorizar al mundo —bombas suicidas, gases tóxicos, secuestros— pero todos estos actos terroristas han perdido el impacto que una vez tuvieron, ante los ojos occidentales. La realidad es que la decapitación de un solo individuo es ‘más fácil’ de ejecutar y atrae muchas más miradas que un bombardeo.
Según Jeff Kacoby del Boston Globe, los terroristas buscan esa atención, sobre todas las cosas, especialmente en una época digital e interconectada como la que vivimos. Aunque los yihadistas del grupo Estado Islámico tengan miles de maneras de cometer crímenes, ellos buscan ‘espectáculos’ que le den la vuelta al mundo. Cortarle la cabeza a alguien y luego rotar el video del acto por las redes sociales, es un show mediático difícil de superar.

3. Razones teológicas e históricas

En un artículo publicado en el 2005 en Middle East Quarterly, el historiador Timothy Furnish, trae a la luz un versículo (Sura 47:4) del Corán: “Cuando te encuentres con los incrédulos, golpea sus cuellos”. Según Furnish, el verso ha sido interpretado literalmente por muchos, a través de la historia del Islam (como táctica militar y política judicial).
Otras razones históricas incluyen la carga simbólica de la espada en las culturas del Medio Oriente, razón que también puede motivar al Estado Islámico a utilizarla como arma de combate y de ejecución.

4. Demografía del grupo y método de reclutamiento

De acuerdo con un artículo publicado en el Washington Post, Peter Neumann, director del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización Política, asegura que los occidentales que están llevando a cabo esta práctica son jóvenes que han visto imágenes de decapitación y otros actos de violencia extrema, antes de unirse al grupo extremista. (no hay que olvidar que el asesino de los últimos decapitados occidentales tiene un marcado acento británico). De igual forma, asegura Neumann, los video virales de las decapitaciones pueden estar intencionados hacia el reclutamiento de más jóvenes en sus fuerzas, tanto en el mundo oriental como occidental.

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