¿CUÁNTO TIEMPO ES SUFICIENTE?

¿CUÁNTO TIEMPO ES SUFICIENTE?
El toque perfecto puede desvelarnos la magnitud de lo que logren los sentidos; el roce quizá sea con la mirada, una frase o a través del platillo que nuestro emisor haya sugerido para esa cena planeada un par de días atrás… “Sorpréndeme”, le pedí en nuestra primera cita, y él, gustoso, ordenó una entrada riquísima, mientras yo me pedía otro gin & tonic y deseaba que ya llegara el drink para darle un buen sorbo, pues el preámbulo había sido inquietante, por no decir más, porque él ya me había dicho que “una cena es emocionante cuando estás casi seguro de que habrá sexo después”…

La incógnita se vuelve certeza cuando comprobamos las delicias que nos ofrece un hombre fuera de un restaurante y dentro de un cuarto de hotel, porque nosotras ya nos enteramos de que tiene buen gusto para sugerir el menú. Pero detallando más sobre el fascinante ritual, ¿qué tanto nos importa cuánto tiempo haya durado ese encuentro de sexos? Y para ser más directa y clara contigo, ¿es cierto que mientras más “dure dura”, es mejor? Definitivamente, sí. Aunque no exclusivamente dentro de tu chica o fuera de tu ropa interior, digo yo. Y te aseguro que muchas mujeres también.

¿Qué tanto les importa a las mujeres cuánto tiempo haya durado el encuentro sexual?

Tu inquietud por cuál sea el periodo en el que se mantenga satisfactoriamente la cadencia de tu cuerpo que se impacta una y otra vez dentro del suyo es una constante en todos los de tu género, ¿a poco no? Sin embargo, ¿qué tiempo es ideal para que todo sea fuego y sinsentido, pasión y penetración explosiva?

Pongamos el escenario en el que sólo hay una pequeña oportunidad para un choque sexual antes o en lo que queda del receso para comer en la oficina o en el baño del lugar donde se realiza esa comida entre amigos porque los dos ya no pueden más; obviamente que el célebre rapidín hecha mano de unos breves minutos para saciar el antojo. Pero si va a suceder este acto que se espera apoteósico y con toda la libertad para llevarlo a cabo, no me engañarás afirmando que no te encomiendas a San Eros para que todo sea así. Aunque el sexo tiene diversas derivaciones del concepto ‘poder’, esto no tiene que ver con la palabra ‘resistencia’. Ojo.

Un estudio realizado por expertos de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, y gracias a sus encuestados, especialistas en salud sexual, quienes, a su vez, han tratado a cientos de pacientes enfocados en el tema, definió que desde la penetración, hasta la eyaculación, puede haber cuatro categorías: adecuado (de 3 a 7 minutos), deseable (de 7 a 13), muy corto (de 1 a 2) y muy largo (de 15 a 30).

Según expertos, hay cuatro categorías en cuanto a duración de sexo se refiere.

No es que debas, con cronómetro en mano, sacar tus conclusiones, sino que estés consciente de que nuestra máquina perfecta toma sus propias decisiones dependiendo del ambiente, los detonantes, excitaciones y, claro, la salud (esa detallada condición que conlleva factores tanto físicos, como psicológicos) sin que esto resulte mecánico o sólo cerebral, y que en tu afán por querer ser un maratonista keniano, tengas a tu chica suplicando silenciosamente que te detengas porque tendrá que usar crema para las rozaduras al día siguiente. Qué te voy a contar a ti acerca de que la fuerza de tu pene radica en los elementos con los que se haya erguido febril y que tu excitación pueda volcarlos a ti y a tu amante en un enfrentamiento colosal, si ya lo sabes, aunque no sobra decirte que hay que ser sensatos y complacientes al momento de darle gusto a ella para que también obtenga los buenos frutos de la contienda, y no quieras sólo eyacular en un santiamén como limpiarte la nariz.

¿Yo qué prefiero? Lo que muchas ansían que ocurra para desvanecerse de placer: un increíble foreplay que incluya tocamientos discretos y también desenfadados, que tu ímpetu quiera reventar la bragueta (enloquecemos al mirarlo), y que cuando ésta se abra, así como la ropa, haya eróticas fricciones y jugueteos perturbadores para que a la hora de que casi todo esté dicho y hecho, ocurran esos increíbles… ¿10, 15 minutos?, dentro de aquí y allá porque ella anteriormente supo acomodar tu boca y demás extremidades en sus erógenas palpitaciones para estar a la par que tú. Aunque si lo de ustedes dos son las largas jornadas, a los cuerpos lo que pidan, cómo no. Nunca olvides que la durabilidad es directamente proporcional a la satisfacción simultánea. Porque si tu escultural falo llegó sólo a primera base, insisto en que cuentas con unas increíbles armas naturales para seguir y seguir hasta que tu amante lo desee, mientras te endureces nuevamente mediante las infalibles herramientas que tiene ella también y continúe la fiesta. Así que no te atormentes, tampoco la desilusiones, y ejecuta las tácticas espontáneas que se requieran.

Antes de la publicación de este texto, aún no se cumplía la segunda date en la que sucedería lo que frenéticamente quisimos ambos –y no ocurrió en la primera–, más allá de la cena que se llevó a cabo en la noche de mi entrega (la de mi texto). Deséame suerte, que, en verdad (¿quién no?), quiero pasarla voluptuosamente bien… Y que dure lo que tenga que durar.

Nunca olvides que la durabilidad es directamente proporcional a la satisfacción simultánea.

Sobre la autora (Liliana Rodríguez): estudió Ciencias de la Comunicación en la UNAM y le gusta editar revistas sobre cine, televisión y moda. Es amante de la buena ortografía. Por eso, hoy dedica gran parte de su tiempo a la corrección de estilo. Otros de sus grandes intereses son el sexo y los hombres… Y sí, le fascina escribir sobre ellos.

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