No somos nada, estamos saliendo a ver qué pasa

No somos nada, estamos saliendo a ver qué pasa
No somos nada, estamos saliendo a ver qué pasa. La cultura que etiqueta a Raimundo y todo el mundo en una foto, pero que no le pone nombre – o etiqueta – a lo que tiene con alguien. Sí, somos los millenials.
No somos nada, estamos saliendo a ver qué pasa. Ya son incontables las veces que hemos dicho esto cuando empezamos a salir con alguien. Lo dejamos todo en bajo perfil, por si no resultan las cosas, y si resultan vamos escalando posiciones: es un amigo, es mi novio, lo amo, es el amor de mi vida, y puede que luego su declive: algo va mal, nos peleamos, lo odio, es un perro, maldito y todas las groserías que hagan parte de nuestro léxico.

Pero, aunque “estemos saliendo con alguien” le damos vueltas y vueltas a esa vaina para descubrir en realidad qué es lo que somos: ¿amigos, novios, o qué carajos? Más cuando ya llevamos un buen tiempo saliendo y nada.


En ese momento entramos a un círculo vicioso de preguntas estúpidas que no vamos a responder para no presionar a nadie y dejar que las cosas fluyan. Y no es que esté mal, lo malo de este asunto es estar botándole neuronas a un futuro de algo que “no es nada” pero que sí lo es. ¿Es amor o algo pasajero?

Lo presentamos como un amigo cuando claramente es algo más que eso. Y está bien que intentemos quitarle presión a la situación y realmente ver qué pasa, pero lo cierto es que no es más que una vil mentira. ¿Estamos saliendo o no? ¿Somos algo o no? Es como vivir en la mitad de algo que es muy claro pero que nos negamos a aceptar. Si no somos nada, bien, que siga el sexo. Pero si sí, tomemos el toro por los cuernos y olé.

Si las cosas funcionan así; como un amor libre, de la nueva era y toda la cosa, perfecto. La cagada es cuando nos ‘envideamos’ y nos montamos películas dignas de Hollywood: ¿estará con alguien más? ¿De verdad sentirá algo por mí? ¿Solo me querrá para el rato?


Y si no somos nosotras, son ellos, pero nadie sale bien librado de este asunto de “estamos saliendo nada más” porque simplemente, como seres humanos, somos incapaces dejar fluir las cosas libremente, aunque en serio deseemos que así sea. Y al final, lo único que pasa es que uno de los dos esté más enamorado que Romeo, que no soporte más y pregunte: ¿Tú y yo, qué venimos siendo? Apague y vámonos.

La conclusión a todo este asunto es: Hay que aceptar que sí son algo, y ya no están mirando a ver qué pasa, porque ya están pasando cosas.

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