La mejor hora para tener sexo espontáneo: la madrugada

La mejor hora para tener sexo espontáneo: la madrugada

Tengo amigas que no les gusta que las despierten por las noches ni para hacer el amor. Para ellas, es sagrado el periodo de sueño (y que conste que son superfans del sexo, ¿ok?). Pero las pesadas jornadas de trabajo, la ocupaciones interminables durante las 16 horas activas (si es que duermes las que recomiendan tantos expertos) y todo lo que conlleva ser adulto con una edad promedio de, digamos… quien vive para cumplir responsabilidades y darse sus gustitos (por eso trabajamos tanto), no queda más que rendirse ante la seducción, pero de Morfeo.

Por otro lado, según muchos amigos, el momento más antojable y con un nivel de deseo más instintivo es la madrugada, tomando en cuenta que el nivel de testosterona es más alto en esta fase de la noche. Aunque también pasa en las mujeres, es en los hombres en quienes está más presente la hormona. Pero estarás de acuerdo que en ambos casos, sin duda alguna, en este lapso la mente se encuentra descansada y menos cargada (si no es que vacía) de problemas cotidianos y esas cosas que nomás no dejan que nos desarrollemos plenos en todos los aspectos, incluyendo el consentimiento de nuestra sexualidad. Vamos, que la libido y la disponibilidad natural están en su máxima potencia, sobre todo, en ustedes.


Por eso, se ha llegado a la conclusión de que la madrugada, alrededor de las 5:00, es el momento ideal para disfrutar el sexo espontáneo (que no me negarás que es vigorizante para encarar el día), según un estudio de la Asociación Médica Británica, el cual se publicó en la revista British Medical Journal.

Dicha investigación sustenta esta premisa, afirmando que el nivel de testosterona aumenta, a esta hora, de 25 a 50% más que la que hay durante el día. De ahí las erecciones mañaneras muy visibles y accesibles para que nosotras gocemos de su exquisita presencia al notar tus bóxers abultados.

Los debates en pareja son muchos; que si llegaste cansado y sólo quieres caer en la cama para dormir, que si tu chica desea relajarse y dormir mejor con sexo previo, y nomás no coinciden en ese encuentro tan esencial para cualquiera.

A mí, el sexo de madrugada siempre me ha parecido excepcional. Delirante, diría yo, porque hay poca conciencia de lo que ocurre; es como si estuviera a merced de una droga sublime y parece que las fibras nerviosas están en la superficie de mi piel. Estoy más sensitiva, como sedada, y me convierto en la mujer más fácil y dispuesta a que me provoquen una excitación brillante que parece fluorescente, sin pensar en nada. Sólo sentir.


Creo que el mejor foreplay es el que nace impulsivo, ese que realizas cuando te acercas a tu chica en una búsqueda irreflexiva, como en la cohesión de dos imanes. Inevitable. La madrugada es cuando, adormilado, acercas el pecho y lo adhieres a su espalda mientras tu brazo rodea su cintura y tu mano busca su pubis con un objetivo meramente genital; porque esto tampoco es tan malo, pues si a veces las mujeres preferimos el erotismo, ahora éste se fragua en la espontaneidad del deseo por coger así, “a pelo”, como un acto reflejo, estimulados por el simple hecho de tener a nuestro lado un cuerpo calientito y que nos fascina.

Entonces, tu pene erecto ya tocó su trasero y comienzas a frotarlo, mientras tu amante aún no se da cuenta de que esto es realidad y cree que la humedad de su vagina es el resultado de uno de esos sueños de los que no queremos despertar. Pero lo hace y nota que la verdad es maravillosa; quizás hasta tú ya estés dentro de ella y lo demás ocurre sin más propósito que satisfacer lo primario; la penumbra impera, no hay pretensiones ni fingimientos y nadie se resiste a tan delicioso asalto por la debilidad exquisita del descanso, con todo y que tus movimientos son cadenciosos y con un vigor que nace de lo primitivo.

La mejor hora es cualquiera en la que estemos en la misma frecuencia con el otro, aunque habrá mucho más placer si consideramos con más regularidad que al desactivarnos del perturbador ritmo de vida llega el instante perfecto para tener sexo carnal, primario, hasta involuntario. Que te lo digo yo…


Sobre la autora (Liliana Rodríguez): estudió Ciencias de la Comunicación en la UNAM y le gusta editar revistas sobre cine, televisión y moda. Es amante de la buena ortografía. Por eso, hoy dedica gran parte de su tiempo a la corrección de estilo. Otros de sus grandes intereses son el sexo y los hombres… Y sí, le fascina escribir sobre ellos.

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