Lo bueno de tener sexo en la primera cita

Lo bueno de tener sexo en la primera cita

Tener sexo sin haber tenido mayor relación con ella antes tiene un montón de cosas buenas, aunque no lo pareciera. Lo primero que viene a la mente es la perspectiva machista del asunto, pero si te pones a pensarlo, podrías sorprenderte mucho.
Se encuentran en un bar, se miran y hay tanta química que, en el punto donde se cruzan las miradas, podrían empezar a salir chispas. Sí, a veces lo único que buscamos en un encuentro así es sexo salvaje, ojalá sea lo más pronto posible, ojalá sin muchos preámbulos y en la primera cita. Para poder tocar este tema hay que quitarse, aunque sea por un segundo, la mojigatería de la cabeza y hablar la cosas como son. Sí, a veces los hombres les coqueteamos a las mujeres con la única intención de llevarlas a la cama, pero no pueden negar que ustedes también lo hacen; las ganas de sexo nos vuelven seres fríos y calculadores.


Esto no está mal, somos los únicos seres vivos ‘inteligentes’ del planeta, hay que aprovechar esa inteligencia y darnos gusto. Además, para ambos géneros hay varios beneficios en tener sexo en la primera cita. Para los hombres, al menos, es un gran alivio tener la certeza de que pueden dejar de lado toda la charla romántica y saber que van a lo que van; a disfrutar la noche. No es que las mujeres no vayan a disfrutar, claro. Esta situación solo puede darse si ustedes están de acuerdo y, si así pasa, es que también tienen en mente pasarla rico un rato.

Además, el sexo tan de inmediato ayuda a dejar en claro cuáles son los propósitos que se buscan en la relación, para ambos, pues los dos accedieron a que así fuera. Así, es fácil saber desde el principio a qué atenerse, pues ambos solo buscan gozar del sexo sin intervención emocional. Claro, eventualmente podría darse y está bien pero, en principio, es una ventaja saber qué es lo que quiere cada uno.


Y, por si no fuera poco, tener sexo en la primera cita es una reafirmación de la época en que vivimos. El siglo XXI ya no es una era de mojigatería y de sexo hasta el matrimonio, sino de vivir y disfrutar de la sexualidad libremente (sin dejar de lado la responsabilidad), al punto de acostarse con una mujer en la primera cita porque así lo desea ella, sin ser obligada por algo que no sea su propia voluntad. Señores, señoras, apuesto a que nunca vieron de esta forma el asunto, y cuando él lleve a alguna chica a la cama, nada más conocerse, estoy seguro de que lo verán con otros ojos (siempre y cuando, claro, ella esté de acuerdo).

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