No todos los hombres buscan sexo, ni todas las mujeres amor

No todos los hombres buscan sexo, ni todas las mujeres amor
Esta ya no es la generación de nuestros abuelos, no podemos seguir pensando que los hombres solo quieren sexo y ellas amor; ellos también tienen corazón y, bueno, a ellas también les gusta divertirse.
Esto es el siglo XXI y aun así, a estas alturas, la gente sigue con pensamientos pendejos al mejor estilo del oscurantismo más radical y retrógrado. Por ejemplo, siguen pensando que la masturbación es un crimen, que la homosexualidad va en contra de nuestra naturaleza y que los hombres solo piensan en sexo y las mujeres en amor. Ya va siendo hora de que nos demos cuenta que el cambio de siglo trajo consigo un importante cambio de pensamiento y hay que considerar que eso que dábamos por hecho tiene que ser redefinido, en especial lo referente al amor y al sexo.

Que los hombres tiendan a buscar más un one night stand y las mujeres prefieran algo más duradero no significa que los papeles se puedan invertir; ellos también tienen corazón y ellas tienen necesidades que satisfacer (o sea, sexo salvaje e indiscriminado). Nos criamos en una sociedad machista que refleja en el hombre poder y dominio, por lo cual cualquier muestra de sensibilidad se toma como símbolo de debilidad y se califica como ‘afeminada’ o, en palabras menos castizas, ‘marica’.

Por otro lado, por esa misma sociedad que nos educó, tenemos en la cabeza que la mujer tiene la obligación de ser sumisa y dejar cosas como la independencia sexual a los hombres para que ellos decidan como ejercerla. Tenemos el marcado estereotipo de la mujer cursi y débil que no toma la iniciativa y esa imagen es la que nos tiene jodida la cabeza porque, cuando ellas se portan de alguna forma que no obedece al estereotipo, son unas ‘zorras’, ‘fáciles’, ‘marimachas’ o ‘culisueltas’.

Cualquiera de estos adjetivos es enormemente injusto, pues ese tipo de mujer se quedó en el milenio pasado; ellas también se provocan de tener sexo salvaje, ellas no siempre quieren que haya amor de por medio y mucho menos se tienen que esperar a que él tome la iniciativa. Así mismo pasa con los hombres, ellos no siempre están buscando sexo, a veces solo quieren una relación amorosa y no les molesta que ellas tomen la iniciativa.

Como vemos, nuestra herencia se trata de posturas que se radicalizan para un extremo o para el otro cuando, realmente, los hombres y mujeres vivimos en esta constante dualidad; ellos siendo machos pero buscando amor, y ellas siendo femeninas pero queriendo sexo. Entre más pronto asumamos ese hecho como una realidad, más cerca estaremos de la verdadera mentalidad del siglo en el que vivimos.

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