Así fue como Gabriel García Márquez describió una cuarentena

Así fue como Gabriel García Márquez describió una cuarentena

El Nobel Colombiano describió una cuarentena similar a la que vive el mundo en 'Cien años de soledad'.

Gabriel García Márquez reflejó en sus libros varios de los acontecimientos más importantes de nuestro país. Su estilo, inspirado en la realidad mágica, confirmó que Colombia es un país en el que suceden cosas atípicas sin que nos percatemos de ello y hoy, en medio de la cuarentena que se vive por cuenta del Coronavirus, cabe recordar la manera en la que él hablo de un episodio similar en su obra cumbre: Cien años de Soledad.

El libro, que lo hizo merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1982, sigue las excentricidades de todos y cada uno de los miembros de la familia Buendía, una prole destacada dentro de un pueblo ficticio llamado Macondo que hoy es el mejor y más exacto espejo de Colombia ante el mundo.


Allí, en uno de los episodios que enfrenta la familia en Cien años de Soledad, García Márquez hace mención de una peste que llevó a que todos los moradores de Macondo se vieran sumergidos en una emergencia como la que hoy atraviesa el mundo, por cuenta de una enfermedad conocida como la peste del insomnio.

La enfermedad llegó al pueblo de manera repentina tras la llegada de Rebeca, la hija adoptiva de los Buendía, desde Rioacha. Los indios que servían en la casa, conociendo la enfermedad de antemano, descubrieron los síntomas en la pequeña de 11 años, alertando a José Arcadio Buendía sobre las graves consecuencias de la peste, el olvido.

La peste del insomnio, como su nombre lo indica, comenzaba con una falta de sueño prolongado. Durante la noche la necesidad de dormir desaparecía por completo y en el día se amanecía tan descansado como si se hubiera dormido con normalidad.

“”Si no volvemos a dormir mejor, decía José Arcadio Buendía, de buen humor. “Así nos rendirá más la vida”".

Hasta este punto para José Arcadio Buendía la enfermedad era una bendición en medio de un pueblo en el que aún quedaba mucho por hacer. Sin embargo, la falta de sueño empezaba a producir una amnesia extrema que llevaba a los infectados a convertirse en “idiotas sin pasado”.

Luego de que la enfermedad se extendió por todo el pueblo, se estableció una cuarentena en la que los extranjeros sanos debían cargar una campana que los identificara como personas sanas. De igual manera se les prohibía comer y beber dentro del municipio para evitar que se contagiaran con la peste, de esta manera de logró mantener a raya la expansión de la enfermedad.

“Tan eficaz fue la cuarentena, que llegó el día en el que la situación de la emergencia se tuvo por cosa natural, y se organizó la vida de tal modo que el trabajo recobró su ritmo y nadie volvió a preocuparse por la inútil costumbre de dormir.”

Después de un tiempo la enfermedad llevó al pueblo a sumirse en un olvido permanente sin pasado y sin futuro, donde el nombre y el uso de las cosas perdió su significado. El pasado de cada quien se vio limitado a aquellos borrosos e imprecisos detalles que la lectura de cartas y la clarividencia tenían por bien revelarles.


Al final la enfermedad se vio vencida gracias a la milenaria sabiduría gitana de Melquiades, un trotamundos con los secretos de la vida y de la muerte que regresó al pueblo antes de que este pereciera a manos de la peste del insomnio.

Hoy, mientras que Colombia y el mundo espera paciente el regreso de Melquiades y una fórmula mágica que de fin a la Covid-19, la lectura o relectura de Cien años de soledad puede ser un plan perfecto para pasar estos días de cuarentena.

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